Para curiosear

Cosas interesantes para comprar

El conjunto opuesto al de lo útil: caprichos, cosas lindas y objetos que dan ganas.

Comprar por gusto no necesita justificación técnica

Hay una costumbre de disfrazar el capricho de necesidad: buscarle una función al objeto que queremos por cómo se ve. Es innecesario y además lleva a comprar peor, porque terminás eligiendo la versión que mejor justifica y no la que más te gusta.

Este conjunto asume que ya sabés que no lo necesitás. Elegí el que más te guste.

El único filtro que conviene aplicar

Si es un capricho, que se vea o se use en un lugar donde estés seguido. Un objeto lindo guardado en un armario es dinero quieto; el mismo objeto en el escritorio es un capricho que rinde todos los días.

Cómo no arrepentirte de un capricho

Poné un techo antes de mirar. El arrepentimiento casi nunca viene del objeto: viene de haber gastado más de lo que tenías decidido. Con el límite puesto de antemano, cualquier cosa que entre es una buena compra.

Y si aparece la duda de si lo vas a usar, dejalo pasar una semana. Los caprichos que siguen ahí a los siete días casi siempre valen la pena.